Hipocresía política
La noticia política más destacada de esta semana ha sido la visita a España del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, un hombre que lidera su país con mano de hierro desde 1979, cuando accedió al poder tras un golpe de Estado que sirvió para derrocar a su propio tío, el siniestro Francisco Macías Nguema.
A pesar de las promesas de cambio y de democratización, Obiang ha seguido los pasos de su antecesor y lidera una dictadura en la que la represión y las torturas son el pan de cada día.
Además, la corrupción es una práctica habitual en el sistema y mientras que la población guineana sufre los efectos de una brutal hambruna su presidente es el octavo líder mundial más rico, según la revista Forbes, con unos 500 millones de euros de patrimonio.
Todos estos abusos sirven para comprender el revuelo que ha levantado la visita de Obiang a España.
Los exiliados guineanos que se encuentran en nuestro país han aprovechado para mostrar su rechazo a este tirano, a la vez que grupos políticos como ERC, IU y el PNV han mostrado su repulsa al recibimiento que se ha ofrecido al déspota africano.
Llama la atención que un hombre (si es que todavía se le puede considerar como tal) de esta calaña haya sido recibido por el Rey Juan Carlos, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el jefe de la oposición Mariano Rajoy, bajo mi punto de vista demasiados honores para el responsable de una de las peores dictaduras de África.
A lo mejor tantas atenciones se deban a que Guinea (aunque quizás sea más realista decir su presidente) posee grandes recuros petrolíferos, aunque los beneficios que se obtienen de su exportación sean invisibles para los ciudadanos y vayan a parar directamente a los bolsillos de Obiang.
Rajoy y Zapatero se han defendido de las críticas argumentando que se reunieron con el sátrapa para intentar mejorar las condiciones de vida del pueblo guineano y avanzar en la democratización del país, aunque lo único que se firmó fue un acuerdo empresarial.
Si de verdad quieren ayudar al pueblo guineano lo que
deberían hacer es poner todos sus esfuerzos en expulsar al dictador y repatir su gigantesca fortuna, en vez de preocuparse por el petróleo y cerrar los ojos ante las atrocidades que comete Obiang.

Javier dijo
un dictador como obiang no merece esa cortesia por parte de España, de echo poca gente estaba de acuerdo en que eso se hiciese asi, yo creo que una persona de su calaña deberia estar exiliada en alguna isla perdida, junto a varios dictadores mas que rondan por el mundo.
el caso es que no entiendo porque se recibe a una persona asi, con tantos honores, cuando desde luego no lo merecen, ¿os imaginais que le hubiesen echo lo mismo a Mussolini?
18 Noviembre 2006 | 02:22 AM