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Sinrazón

"Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa" (Marc Twain)

13 Noviembre 2006

Sobre la respetabilidad de las opiniones

El hecho de que todas las opiniones merezcan el mismo respeto es una idea muy difundida en esta sociedad. Este pensamiento viene causado por el relativismo moral en el que vivimos. Si vamos al DRAE, se define “respeto humano” como un “miramiento excesivo hacia la opinión de los hombres, antepuesto a los dictados de la moral estricta”. ¿A qué se debe esta igualdad en las opiniones?
La respuesta a esta pregunta está en que para la mayoría de las personas el respeto no se mide por lo contenido en las opiniones; la base del respeto reside en la consideración de las opiniones como libertades. Para muchos, el hecho de que no se respete una opinión implica que no se respeta la libertad de uno. Como toda persona tiene derecho a ser libre, a primera vista parece ser necesario que toda opinión tenga que ser respetada.
¿Qué entendemos por “libertad”? Volviendo de nuevo al DRAE, la libertad es “la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”. Como se puede apreciar, en esta definición tiene un papel fundamental la voluntad. Así pues, nuestra libertad reside en la capacidad que tenemos de elegir. Es indiscutible que el hecho de que el ser humano sea libre implica una mínima referencia a algo extrínseco a él. ¿Para qué somos libres? Somos libres para elegir lo que queremos. Esto implica, como ya se ha dicho, un fuerte lazo entre voluntad y libertad. Citando a Kant: “La voluntad es un tipo de causalidad de los seres vivos en tanto que son racionales, y libertad sería la propiedad de esta causalidad”.
Puesto que la voluntad es un apetito racional, ésta se mueve según el bien. Así pues, nosotros queremos lo que es bueno. Todo ser humano prefiere poseer bienes que tomar decisiones porque al fin y al cabo se toman decisiones para obtener bienes. De este modo la libertad queda subordinada a lo bueno.
Con todo esto se puede entender la definición de “opinión” que da el DRAE: “Dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable”. ¿Implica esto que no se puede opinar sobre lo no cuestionable? Uno cuestiona, y por lo tanto opina, acerca de lo que no conoce. Sería de necios opinar o cuestionar lo que se sabe. Así pues, la opinión aparece como una ignorancia acerca de algo, y puesto que la opinión es fruto de la libertad y ésta obedece a los apetitos de la voluntad, a saber, la búsqueda de lo bueno, la opinión es fruto de la ignorancia acerca de lo bueno.
Se sigue de todas estas consideraciones que se opina cuando no se conoce lo bueno. Por lo tanto la opinión queda subordinada a lo bueno. Como consecuencia de lo dicho se obtiene que, en tanto que el fin es lo bueno, algo es opinable según se acerca a lo bueno. Es aquí donde entra la respetabilidad de las opiniones.
Antes de hablar de ello, quiero plantear una pregunta. ¿Cabe hablar de una gradación de opiniones? Ciertamente parecer ser que sí. En nuestra práctica habitual solemos juzgar las opiniones diciendo “esta es una buena opinión; esta no”. ¿Por qué podemos hablar de opiniones mejores que otras? ¿Cuál es el criterio de valoración de opiniones?
Parece ser que es una opinión más correcta decir que era mejor persona Ghandi que Napoleón, de la misma forma que parece ser más correcto decir que una carrera de 2 km la ganará un campeón mundial que una persona coja. Así pues, se puede ver que una opinión es más correcta que otra en la medida que se asimila a lo verdadero. Por esta razón parece de necios opinar que 2 + 2 ≠ 4, pues traiciona lo verdadero. Y este último juicio sería criticado e incluso no respetado por los matemáticos y por los que conocen que 2 + 2 = 4. De este modo se puede concluir que una opinión es falsa y no respetable en la medida que traiciona la verdad o lo bueno.
De este modo, tanto lo bueno como lo verdadero no es opinable, ya que al opinar sobre una verdad (al haber sido un hecho verdad es necesario) se está convirtiendo un enunciado necesario en uno contingente, pues opinar sobre una cosa que es significa decir que esta cosa puede ser y no ser. Por esto es de necios opinar sobre las verdades, pues implica decir que algo necesario es contingente.

Conclusión

El hecho de que seamos libres de opinar lo que queramos no implica que nuestras opiniones tengan que ser igualmente respetadas. Ciertamente tengo libertad de opinar sobre lo que quiera, pero puesto que hay cosas no opinables en la medida en que van en contra de lo bueno o lo verdadero, no toda opinión merece el mismo respeto.

Tags: articulos

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