Ha muerto un hombre
Paquito Fernández-Ochoa falleció ayer por la mañana a causa de un cáncer linfático. Muchos lo conocerían por sus éxitos deportivos, ya que fue el primer y único esquiador español que ha ganado unos Juegos Olímpicos. Otros tal vez lo conocieran por sus apariciones en televisión, medio con el que estuvo muy vinculado. Pero sobre todo habría que destacar de él su faceta más humana. Era un hombre muy sencillo, con un gran sentido del humor. Amó y fue amado. Y eso es lo más importante.
Coincidí con él este año en una corrida de toros de San Fermín. Me dijeron que se sentaría al lado mío un señor que, aunque no era muy mayor, así lo parecía, ya que tenía cáncer. Este hombre me aclarararon que era Paco Fernández-Ochoa. Una vez en la plaza, no lo ví a mi lado. Más tarde, me dí cuenta que estaba detrás. Me presenté y conversé con él. Muy simpático. Estaba débil, parecía veinta años mayor de lo que era. Para sentarse tenía que estirar por lo menos (no me acuerdo muy bien) una de sus piernas, de ahí que hubiera pedido a una persona si le podía cambiar de sitio. A pesar de su frágil cuerpo, había mucha luz en aquel hombre. Brillaba a pesar de la enfermedad que padecía. Se notaba que era vitalista, enérgico, luchador. En él se veía amor por la vida. Me acuerdo que al tomarme un caramelo, le ofrecí uno, que aceptó gustosamente, y me correspondió con un cigarro. Puede ser que no fuera recomendable para su salud fumar, pero se comprende que se tomara alguna licencia. Los médicos están para censurar aquellas conductas que no son saludables, y el ser humano es quien decide qué es mejor: más cantidad o calidad de vida.
Al acabar la corrida nos despedimos pensando, por lo menos yo, que probablemente nos veríamos los sanfermines siguientes. Es una pena, pero no va a poder ser. De todas maneras, su buena afición a los toros y su carisma caló hondo a todos los niveles del ambiente taurino, que lo recordará con gran afecto, tal y como demostró ayer con unas bellas palabras Fernando Fernández Román, crítico de Radio Nacional. Fue un buen aficionado, que recorrió muchas plazas disfrutando del arte de los toros.
Paco Fernández-Ochoa ha muerto, sí, pero su entrañable humanidad no se borrará tan fácilmente. Así se puede ver en todas las noticias que han contado al mundo su fallecimiento. A pesar de que él mismo dijera acerca del cáncer que sufría: "O gana él, o gano yo. No hay más", la verdad es que claramente ha vencido a la muerte simplemente con la dignidad con la que se enfrentó a ella. Supo vivir con bondad y optimismo, y así mismo encaró sus últimos momentos. Descanse en paz el campeón.

Pau dijo
Me ha gustado mucho la entrada. Muy emotivo.
9 Noviembre 2006 | 01:19 PM